"Keishin Hospital ruins!" le decimos al taxista, mostrándole un post-it dónde teníamos apuntada la dirección, por un nativo de la ciudad. Después de titubear unos momentos y de procesar dicha información, nos mira extrañado y nos brinda un par de palabras en japonés, que obviamente no entendimos y que parecian más un insulto que otra cosa. El hombre, aprieta el acelerador y nos ponemos en marcha. Después de un eterno trayecto sin un claro destino, tropezamos por casualidad con el hospital; bajamos, pagamos y nos quedamos inmoviles durante unos instantes. El Keishin Hospital existe y nos abre las puertas...
|
|
