-Perdona ¿Qué es el fungo? Le digo al camarero mientras miro la carta de postres. -Helado de chocolate y vainilla. Me responde el hombre.
-Pues venga va: un fungo.
Y me quedo pensando por qué le llaman fungo a un simple helado de vainilla y chocolate. Pero cuando me lo sirven entiendo en seguida el nombre y me doy cuenta que no es un "simple" helado. Un pequeño gran postre, reinventado en la forma para convertirse en una efímera obra de arte.
Por cierto, muy bueno (en el Tramonti de Roses).
