Alan Moore, ahora ya hace un motón de años sabía que la belleza del cómic era su capacidad de explicar historias que no pueden ser traspasadas a la gran pantalla. Hoy en día, hay quien al dominar los efectos especiales modernos se ha visto capaz de llevar a la gran pantalla Watchmen, la obra maestra del barbudo guionista británico.
No han entendido nada. Hay muchos cómics que no se pueden llevar a la pantalla, no porqué la historia requiera complicados efectos visuales que el cine no puede reproducir, si no porqué la orientación claramente comercial de las grandes salas lo que impide traspasar al celuloide es una cosa mucho más básica: el carácter eminentemente underground de la obra.
Quien no haya leido el cómic le gustará.
